¿Qué pasa cuando no asumes las consecuencias de lo que dices? Es decir, cuando cada palabra que expresas y cada atención que tienes con alguien causan un estímulo por demás previsible, ¿qué hace que después evites hacerte cargo de ello? La teoría que más me viene a la mente es que se debe al miedo de reconocer lo que uno es capaz de provocar. Honestamente, no quiero pensar que la única razón posible sea la más sencilla, a saber...